Culiacán, Sinaloa., 21 de septiembre de 2025. – En la guerra silenciosa que se libra a diario en las carreteras de México, la audacia del crimen organizado ha alcanzado un nuevo nivel de sofisticación. Sin embargo, la pericia y la astucia de las fuerzas federales han demostrado, una vez más, estar un paso adelante. En un operativo que quedará marcado como uno de los golpes más espectaculares y limpios del año, elementos de la Guardia Nacional desmantelaron una célula del narcotráfico que transportaba un arsenal químico de 300 kilogramos de metanfetamina cristalina, oculto magistralmente en una camioneta clonada para parecer una unidad oficial de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Los hechos se desarrollaron durante las primeras horas de este domingo en una carretera estatal del municipio de Elota, Sinaloa, una zona conocida por ser un corredor estratégico para el trasiego de narcóticos del Cártel de Sinaloa. Un convoy de la Guardia Nacional, en labores de patrullaje y disuasión, identificó una camioneta tipo pick-up con los logotipos, colores y números económicos idénticos a los de la paraestatal. A simple vista, era un vehículo de trabajo más. Sin embargo, algo en la actitud de los ocupantes y una ligera alteración en la estructura del vehículo encendió las alertas de los oficiales experimentados.
Al marcarle el alto, los tripulantes de la falsa unidad de la CFE, presuntamente dos individuos, pisaron el acelerador a fondo, iniciando una breve pero intensa persecución. Viéndose superados y a punto de ser interceptados, los sospechosos tomaron una decisión desesperada: sufrieron un percance vial, saliendo bruscamente del camino. Antes de que las fuerzas del orden pudieran alcanzarlos, abandonaron el vehículo y huyeron a pie, perdiéndose en la espesura de la maleza.
Lo que encontraron los agentes al inspeccionar la unidad abandonada fue una obra de ingeniería criminal. En un compartimento secreto, un sofisticado doble fondo diseñado para no ser detectado en revisiones superficiales, se ocultaban 665 paquetes confeccionados con cinta canela. Dentro de ellos, la droga sintética, lista para ser distribuida, cuyo valor en las calles de México superaría los 82 millones de pesos ($4.5 millones de dólares), una cifra que se multiplica exponencialmente si su destino final era el mercado estadounidense o europeo.

Este decomiso no es solo una cifra en las estadísticas de la lucha contra el narcotráfico. Es la evidencia tangible de la evolución de las tácticas de los cárteles. El uso de vehículos clonados de dependencias gubernamentales o de empresas reconocidas es una estrategia de alto nivel que busca el anonimato, la confianza y la capacidad de moverse sin levantar sospechas a través de un país plagado de retenes. Es un disfraz que, esta vez, no funcionó.
Fuentes de inteligencia federal han señalado que, por el modus operandi y la zona de operación, este cargamento pertenece con alta probabilidad a una de las facciones del Cártel de Sinaloa, que continúa siendo el principal productor y distribuidor de drogas sintéticas en el continente. La pérdida de estos 300 kilogramos representa un impacto directo y severo a la estructura financiera de la organización responsable de esta operación.
Mientras las autoridades aseguraban el vehículo y el millonario cargamento para ponerlos a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR), se desplegó un operativo de búsqueda por la zona para localizar a los fugitivos, aunque hasta el cierre de esta edición no se han reportado detenciones. La FGR ha iniciado la carpeta de investigación correspondiente y los peritajes químicos para confirmar la pureza de la droga, así como el análisis del vehículo en busca de huellas dactilares o cualquier indicio que lleve a la identificación de esta red criminal.
Este golpe maestro demuestra que, aunque el narco se disfrace de gobierno, la ley tiene la capacidad de arrancar la máscara y exponer la verdadera cara del crimen.









