Guadalajara, Jalisco a 23 de Septiembre de 2025 – En un operativo que pone de manifiesto la escalofriante nueva táctica de los cárteles de la droga, autoridades en el estado de Jalisco lograron frustrar el reclutamiento de un menor de edad que había sido seducido por el crimen organizado a través de una irresistiblemente falsa oferta de empleo. El joven, cuya identidad se mantiene bajo resguardo, fue rescatado en el último momento en la central de autobuses, un escenario que se ha convertido en un recurrente punto de captación para los «reclutadores» del narco.

La pesadilla para este joven comenzó, como tantas otras en la era digital, con un simple clic. Una publicación en redes sociales prometía un futuro brillante: un trabajo en el sector de la construcción con un salario de $30,000 pesos, una cifra diseñada para atraer a jóvenes en situación de vulnerabilidad o con la ambición de forjar un patrimonio de manera rápida. La oferta, sin embargo, era solo la carnada en una trampa mortal.
Según las primeras investigaciones, al menor se le instruyó viajar a Jalisco, donde supuestamente sería trasladado a Aguascalientes para iniciar su «trabajo». El punto de encuentro: la concurrida central camionera. Fue en este lugar, un hervidero de historias y destinos, donde la rápida intervención de las fuerzas de seguridad impidió que su vida tomara un desvío sin retorno hacia la violencia y la criminalidad.
Durante la operación, se logró la detención de dos individuos originarios de Oaxaca, identificados como Jesús, de apenas 18 años, y Francisco, de 22. Estos sujetos, presuntamente, eran los encargados de recibir al menor y entregarlo a la siguiente fase del engranaje criminal. Su captura es una pieza clave en la desarticulación de esta red de reclutamiento que utiliza el engaño como su principal arma.
Este caso no es un hecho aislado. Enciende nuevamente las alarmas sobre una epidemia silenciosa que recorre México: el reclutamiento forzado de menores y jóvenes por parte de grupos delictivos. Las autoridades han detectado un patrón claro: los cárteles, con una sofisticada estrategia de marketing digital, publican ofertas laborales fraudulentas en plataformas como Facebook, TikTok e incluso en videojuegos en línea. Prometen salarios exorbitantes, trabajos sencillos y una vida de lujos, ocultando la brutal realidad que les espera: ser convertidos en «halcones», sicarios o carne de cañón en una guerra que no es suya.
La terminal de autobuses de Tlaquepaque, en la zona metropolitana de Guadalajara, se ha identificado como uno de los principales focos rojos. En los últimos meses, decenas de jóvenes, provenientes de estados como Michoacán, Estado de México y ahora Oaxaca, han sido rescatados en circunstancias similares. La sospecha de las víctimas o la intervención de la policía han sido la delgada línea entre la libertad y el cautiverio.
Este incidente subraya la urgente necesidad de que los padres de familia, educadores y la sociedad en general mantengan un diálogo abierto y constante con los jóvenes sobre los peligros que acechan en el mundo digital. La promesa de dinero fácil es un espejismo que puede conducir al infierno.










