El cierre del gobierno en EE. UU. podría costar hasta US$15,000 millones por semana, según la Casa Blanca. Te explicamos el impacto en empleo, aeropuertos, programas sociales y mercados, y por qué América Latina —incluido México— también resentirá el golpe.
Lo más importante
- Golpe semanal estimado: hasta US$15,000 millones menos de PIB por cada semana de cierre, de acuerdo con un memo económico de la Casa Blanca.
- Empleo en riesgo: si el cierre se prolonga un mes, más de 43,000 empleos adicionales podrían perderse, con caída del consumo cercana a US$30,000 millones por el efecto combinado de salarios retenidos y “efecto contagio” en comercios y servicios.
- Servicios bajo presión: el apoyo nutricional WIC, los centros Head Start, la atención de Medicare/Seguro Social y los aeropuertos enfrentan interrupciones y demoras por ausentismo forzado de personal sin paga.
- Contexto político: además del cierre, la administración federal congeló US$26,000 millones dirigidos a proyectos en estados demócratas, profundizando el pulso partidista en el Capitolio.
¿Qué está pasando y por qué importa?
Estados Unidos entró en su primer cierre federal en siete años tras el fracaso del Congreso para aprobar el financiamiento gubernamental. En ese marco, la Casa Blanca difundió un cálculo duro: hasta US$15 mil millones de pérdida semanal de PIB mientras dure el parón. No es solo un número contable: implica comercios con menos ventas, contratistas sin cobros y cadenas de suministro que frenan. Si el cierre se extiende, el desempleo subiría y el ánimo del consumidor —motor de dos tercios de la economía estadounidense— se enfriaría con rapidez.
Dónde se sentirá el golpe primero
1) Bolsillos y consumo
- Retraso de salarios a cerca de dos millones de empleados civiles federales y contratistas, con impacto inmediato en gasto diario (renta, comida, transporte).
- Consumo privado: la Casa Blanca estima US$30 mil millones menos en un mes, mitad por sueldos retenidos y mitad por el “efecto dominó” sobre comercios, restaurantes y servicios.
2) Servicios esenciales
- Programas sociales: presiones operativas en WIC (mujeres, bebés y niños), potenciales demoras en Seguro Social/Medicare y Head Start, afectando a hogares de bajos ingresos.
- Aviación y aeropuertos: más demoras por ausentismo entre personal sin paga (TSA/controladores). En cierres previos, las colas y cancelaciones subieron de forma tangible.
3) Administración pública y contratistas
- Furloughs y suspensiones paralizan aprobaciones, auditorías, permisos y pagos a contratistas, llevando estrés de caja a miles de pymes y proveedores. En cierres históricos, el daño no siempre se recupera totalmente.

¿Por qué esta vez podría ser más costoso?
El cierre ocurre en un momento de tensión política adicional: la Casa Blanca congeló US$26 mil millones destinados a proyectos de transporte y energía en estados demócratas, una jugada que multiplica el impacto regional y complica la negociación en el Capitolio. Eso significa obras pausadas, empleos en suspenso y más incertidumbre local.
Efectos fuera de EE. UU.: México y América Latina
- Tipo de cambio y remesas: un cierre prolongado suele fortalecer episodios de aversión al riesgo. Si el dólar se mueve bruscamente, remesas y precios de importación pueden fluctuar.
- Exportaciones mexicanas: cada semana sin pagos y con menor demanda interna en EE. UU. implica menos pedidos manufactureros (autos, autopartes, electrónicos), retrasos logísticos y tiempos extra en puertos y fronteras por menor personal.
- Turismo y viajes: demoras aeroportuarias y trámites consulares más lentos afectan turismo, negocios y educación.
- Mercados: los inversionistas descuentan la duración. Si se alarga, podría verse mayor volatilidad en tasas y bolsas.
Señales a monitorear día a día
- Duración del cierre: a partir de la segunda semana, los efectos se amplifican: más comercios ajustan, más contratistas frenan, los hogares agotan ahorros.
- Tráfico aeroportuario y puntualidad: picos de espera en controles y más reprogramaciones.
- Negociación política: cualquier mini-acuerdo (CR o “parche”) que reactive pagos puede evitar daños permanentes al PIB, como se observó tras cierres anteriores.
¿Cuánto pierde realmente la economía en un cierre?
La experiencia histórica sugiere que una parte de la actividad se recupera cuando se pagan retroactivos, pero otra se pierde para siempre: consumo no efectuado, viajes cancelados, inversiones aplazadas. En 2018–2019, la CBO calculó US$11 mil millones de pérdida, incluyendo US$3 mil millones permanentes. Por eso, el cálculo actual de US$15 mil millones por semana en un escenario de 2025 no es descabellado dada la mayor escala y la sensibilidad de sectores críticos.
¿Qué dicen los mercados?
Hasta ahora, el impacto inmediato en bonos y bolsas se mueve con el reloj político: si asoma un acuerdo, la calma vuelve; si se encona el pulso, repunta la volatilidad y suben las primas de riesgo. La clave es la duración. (Panorama basado en el memo económico y reportes financieros recientes).










