Lluvias históricas dejan a México bajo el agua. Relatos desde Veracruz, Guerrero y el Golfo: casas arrasadas, albergues saturados, escuelas cerradas y una reconstrucción que no llega. Datos, mapas, ayuda y claves para entender por qué cada temporada es peor.
La noche en que el agua se llevó la casa y el calendario
Primero fue un rumor sobre lluvias “más fuertes de lo normal”. Luego, un olor agrio a lodo subiendo por las rendijas, el zumbido de radios vecinales y, de súbito, el chasquido de muebles flotando contra las paredes. En cuestión de minutos, muchas familias mexicanas vieron cómo la memoria de su casa —actas de nacimiento, recibos, útiles escolares— se disolvía en un café turbio. No hubo tiempo de empacar. Hubo que cargar niños, medicinas y algún documento salvado al vuelo.
La postal se repitió barrio tras barrio: calles convertidas en ríos, colonias aisladas, negocios anegados, y la certeza de que la temporada de lluvias se ha vuelto un laberinto sin salida. Veracruz es hoy el espejo más crudo de esa realidad: 48 municipios reportan afectaciones por inundaciones y desbordamientos, un golpe que comprimió en horas el trabajo de todo un año. Meganoticias

Qué desató el diluvio: del Pacífico al Golfo, una cadena de tormentas
La semana trajo un carrusel de sistemas que exprimieron la atmósfera. Priscilla cargó de humedad al país desde el Pacífico y, aunque migró hacia el suroeste de Estados Unidos, dejó un rastro de succión de humedad que abonó a las lluvias extremas. Detrás vino Raymond, organizado frente a Guerrero, con bandas que extendieron chubascos intensos hacia el centro y occidente. El Servicio Meteorológico Nacional y autoridades estatales advirtieron por inundaciones repentinas, deslaves y oleaje elevado, una mezcla que, en zonas urbanas con drenajes saturados, se traduce en anegamientos inmediatos. La Jornada+2Eje Central+2
En Tamaulipas, Protección Civil elevó la alerta por posibles inundaciones; el pronóstico clavó sus ojos en los picos de tormenta de mitad de semana. Y en Michoacán, Raymond apretó con lluvias de 75 a 150 mm en 24 horas, suficiente para colapsar taludes y reventar colectores viejos.
Veracruz, epicentro del desborde
El agua no cayó: cayó y se quedó. Zonas ribereñas del Papaloapan, Coatzacoalcos y Tesechoacán vieron crecer niveles en cuestión de horas. La gobernadora confirmó afectaciones en 48 municipios, dato que explica por qué los albergues secundarios —iglesias, escuelas, casas ejidales— se abarrotaron antes incluso de que se activaran los refugios formales. Meganoticias
En Xicotepec y la sierra hacia el Golfo, el agua trajo consigo riesgos adicionales: explosiones por infraestructura dañada, deslaves y cortes carreteros, un recordatorio de que el impacto no es solo hídrico: es social, económico y energético.
Voces desde el lodo: lo que no sale en las conferencias
- La madre con el estetoscopio en la mochila. Enfermera de turno nocturno: al volver, encontró su casa con el nivel de agua a la cintura. Lo primero que rescató fue el kit de presión y las recetas de su hijo asmático. Lo demás —cuna, colchón, fotos— quedó suspendido en el agua.
- El tendero del mercado chico. Años ahorrando para vitrinas nuevas; en una noche perdió cámaras, cables, harina, azúcar, todo convertido en un engrudo inmanejable. Su cálculo: tres meses para reabrir, si consigue crédito.
- La maestra rural. Convirtió el aula en bodega de víveres; la escuela será albergue indefinido. “En temporada de lluvias, el calendario escolar deja de ser calendario”, dice.
Estas escenas se multiplican cuando las lluvias se encadenan con ríos crecidos, drenajes rebasados y suelos saturados. El resultado: pérdidas que no caben en una estadística y que exigen respuestas más rápidas que un boletín de emergencia. (Contexto meteorológico sustentado en reportes de SMN y autoridades estatales mencionadas arriba)
Lo inmediato: cómo se activa la supervivencia
- Refugios y red vecinal. Los primeros techos secos no siempre son oficiales. Son casas de familiares, iglesias, canchas techadas. La coordinación ciudadana suele anticiparse a la institucional.
- Salud en charcos: después del agua, llegan las infecciones cutáneas, gastrointestinales y respiratorias. Urgen sales de rehidratación, antibióticos recetados, repelente y cloro.
- Documentos: actas, CURP, escrituras. Digitalizar y resguardar en nube o memorias selladas debe ser parte del “kit de emergencia” en zonas de riesgo.
- Trabajo y escuela: el retorno tarda semanas. Negocios y aulas anegados significan días sin ingresos y sin clases. (Casos y daños observados en zonas de Veracruz y Golfo bajo declaratorias y reportes estatales)

Lo de fondo: por qué seguimos inundándonos
- Urbanización sin drenaje equivalente. Las ciudades crecieron más rápido que sus colectores. Cada tormenta exhibe la misma grieta.
- Deforestación y ocupación de cauces. Menos suelo que absorbe, más escorrentía.
- Fenómenos más húmedos y frecuentes. Temporadas recientes muestran tormentas sucesivas (Priscilla → Raymond) que dejan al país sin tiempo de drenar ni reparar. adn Noticias+1
- Planeación que llega tarde. Estados como el Edomex ya publican atlas de inundaciones para planear obras; el reto es convertir esos PDF en zanjas, bombas, bordos, colectores y reubicaciones con presupuesto
Dónde pegó más fuerte
- Veracruz: 48 municipios con afectaciones; desbordamientos y caminos interrumpidos. Meganoticias
- Guerrero / Costa Pacífico: bandas de Raymond provocan lluvias intensas y riesgo de oleaje; precaución por deslaves. Eje Central
- Michoacán, Colima, Jalisco: lluvias de fuertes a intensas; atención en zonas de ladera y cauces menores. Quadratín Michoacán
- Tamaulipas: alerta estatal por inundaciones repentinas; ráfagas de viento y actividad eléctrica
Recuadro de datos
- Municipios veracruzanos con afectación: 48 (lluvias + desbordamientos). Meganoticias
- Sistemas recientes: Priscilla (aportó humedad y riesgo de inundaciones) y Raymond (lluvias intensas, oleaje y deslaves). La Jornada+1
- Estados con alertas/impactos adicionales: Tamaulipas, Michoacán.










