Jueves, 2 de julio de 2026

3I/ATLAS: el cometa interestelar más viejo que el Sol

Cometa interestelar 3I/ATLAS captado por telescopio sobre un fondo de estrellas

El cometa interestelar 3I/ATLAS resultó ser una cápsula del tiempo tan antigua que existía miles de millones de años antes de que naciera nuestro Sol. Así lo revelan las observaciones del telescopio espacial James Webb de la NASA publicadas el 22 de junio de 2026 en la revista Nature, que estiman que este visitante se formó hace entre 10 y 12 mil millones de años. Se trata del análisis químico más detallado jamás realizado sobre un objeto llegado de otra estrella, y sus resultados obligan a repensar cómo y dónde nacen los cometas en la galaxia.

3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa nuestro Sistema Solar, después de ‘Oumuamua (2017) y el cometa Borisov (2019). Fue descubierto en julio de 2025 por el sistema de alerta ATLAS, y desde entonces telescopios de todo el mundo lo han vigilado en una carrera contra el reloj: el cometa ya pasó su punto más cercano al Sol a finales de octubre de 2025 y hoy se aleja para siempre hacia el espacio profundo. Cada dato obtenido antes de que desaparezca es, literalmente, irrepetible.

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Espejo primario dorado del telescopio espacial James Webb de la NASA
Imagen ilustrativa. El instrumento NIRSpec del telescopio James Webb midió la química del cometa 3I/ATLAS. Foto: NASA/Chris Gunn vía Wikimedia Commons (dominio público).

Qué descubrió el telescopio James Webb

El equipo liderado por Martin Cordiner, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, apuntó el instrumento NIRSpec (espectrógrafo de infrarrojo cercano) del Webb hacia el cometa para medir la composición del gas que libera al calentarse cerca del Sol. La sorpresa fue mayúscula: la química de 3I/ATLAS no se parece a la de ningún cometa de nuestro vecindario.

El hallazgo más llamativo tiene que ver con el deuterio, una forma pesada del hidrógeno. El cometa contiene aproximadamente 30 veces más deuterio que los cometas del Sistema Solar. Además, el Webb detectó una proporción muy baja de carbono-13 frente a carbono-12. Ambas huellas isotópicas apuntan a lo mismo: su hielo se congeló en un ambiente extraordinariamente frío y permaneció intacto, sin procesar, durante toda su existencia.

  • Edad estimada: entre 10 y 12 mil millones de años, más antiguo que el Sol (de 4,600 millones de años).
  • Temperatura de formación: por debajo de 30 kelvin, unos -243 grados Celsius.
  • Deuterio: cerca de 30 veces más abundante que en los cometas locales.
  • Metano: una proporción de metano respecto al agua muy superior a la de cualquier cuerpo medido en el Sistema Solar.

Según Cordiner, «esta fue una oportunidad única para estudiar un objeto antiguo, probablemente anterior a nuestro Sol y a nuestro Sistema Solar». Puedes consultar los detalles en el reporte oficial de la NASA sobre el hallazgo.

Por qué importa este hallazgo

Los cometas son reliquias congeladas: guardan casi sin cambios el material del que se formaron los planetas. Estudiar uno de nuestro propio sistema es como abrir un archivo local. Pero 3I/ATLAS es un archivo de otra galaxia química, de un sistema estelar que quizás dejó de existir hace eones. Por primera vez, la humanidad pudo medir directamente los ingredientes de un lugar tan lejano en el tiempo y el espacio.

La abundancia extrema de deuterio y metano sugiere que 3I/ATLAS se gestó durante el llamado «mediodía cósmico», la época en que la formación de estrellas en el universo alcanzó su punto máximo, miles de millones de años antes de que existiera la Tierra. Es decir, este cometa viajó por el vacío interestelar durante más tiempo del que ha existido nuestro planeta.

Cometa interestelar 3I/ATLAS observado por el telescopio Gemini North
Imagen ilustrativa. 3I/ATLAS visto por el telescopio Gemini North, que muestra su coma difusa. Foto: International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA vía Wikimedia Commons.

Para los astrónomos, cada objeto interestelar es una muestra gratuita de otro rincón de la galaxia. Como resumió Stefanie Milam, coautora del estudio en Goddard, analizar estos visitantes «es un paso importante para aprender qué tan comunes son las condiciones para la evolución de la vida en el universo».

De dónde viene y hacia dónde va

3I/ATLAS entró al Sistema Solar en una trayectoria hiperbólica abierta, la firma inconfundible de un objeto que no está ligado gravitacionalmente al Sol: llegó de fuera y se marchará. Tras rozar la órbita de Marte a finales de octubre de 2025 y pasar junto a Júpiter en marzo de 2026, el cometa ya emprende su viaje de salida. Nunca volverá.

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Su origen probable es una región vieja, fría y densa de la galaxia, muy lejos de los actuales viveros de estrellas. Los científicos creen que se formó en el disco de una estrella antigua, quedó eyectado al espacio y deambuló durante miles de millones de años hasta cruzarse, por pura casualidad, con nuestro Sistema Solar.

¿Es peligroso para la Tierra?

No. En ningún momento representa un riesgo para nuestro planeta: su trayectoria lo mantiene siempre a enorme distancia. La Agencia Espacial Europea lo confirma en sus preguntas frecuentes sobre el objeto.

Qué sigue para la ciencia

Aunque 3I/ATLAS se aleja, el análisis de sus datos apenas comienza. Observatorios en tierra, como el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, complementaron al Webb midiendo compuestos como el cianuro para reconstruir su química completa. Estos estudios cruzados ayudarán a afinar los modelos de formación planetaria en sistemas distintos al nuestro.

El verdadero cambio de era llega con nuevos instrumentos como el Observatorio Vera C. Rubin, que rastreará el cielo en busca de objetos que cambian de brillo o posición. Los astrónomos anticipan que descubrirá muchos más visitantes interestelares en los próximos años, convirtiendo lo que hoy es un evento histórico en un campo de estudio rutinario. Puedes seguir las actualizaciones en la página de la NASA dedicada a 3I/ATLAS.

Preguntas frecuentes

¿Qué es 3I/ATLAS?

Es el tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa nuestro Sistema Solar. Se trata de un cometa descubierto en julio de 2025 que se formó fuera de nuestra estrella y solo pasa una vez antes de marcharse para siempre.

¿Cómo saben que es más viejo que el Sol?

Las mediciones del telescopio James Webb muestran proporciones isotópicas (mucho deuterio y poco carbono-13) que solo se producen en ambientes ultrafríos y muy antiguos. Los modelos indican una edad de 10 a 12 mil millones de años, frente a los 4,600 millones del Sol.

¿Podremos volver a verlo?

No. 3I/ATLAS sigue una órbita abierta y ya se dirige de regreso al espacio interestelar. Es una visita única e irrepetible.

Conclusión

El cometa interestelar 3I/ATLAS se ha convertido en uno de los objetos más fascinantes estudiados en años: un fósil químico más antiguo que el propio Sol, forjado en el frío extremo de una galaxia joven y llegado hasta nosotros tras un viaje de miles de millones de años. Gracias al telescopio James Webb, la ciencia pudo leer sus secretos justo antes de que desaparezca para siempre. Su mensaje es claro: las condiciones para formar mundos, y quizás vida, podrían ser mucho más universales de lo que creíamos.

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