La temporada de huracanes 2026 en México ya está en marcha en sus dos frentes y conviene tomarla en serio. La cuenca del Pacífico arrancó el 15 de mayo y la del Atlántico (que incluye el Golfo de México y el Mar Caribe) el 1 de junio; ambas concluyen oficialmente el 30 de noviembre. Aunque cada año los mexicanos escuchan estas fechas casi de memoria, lo cierto es que basta un solo ciclón intenso para cambiarlo todo en una comunidad costera. Por eso, más allá de los números, lo importante es saber qué se espera, dónde vigilar y cómo prepararse con tiempo.
En esta nota reunimos lo que han informado las autoridades mexicanas, a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y su Servicio Meteorológico Nacional (SMN), junto con los pronósticos internacionales de la NOAA de Estados Unidos y la Universidad Estatal de Colorado (CSU). También encontrarás una guía práctica para armar tu kit de emergencia, tu plan familiar y saber qué hacer antes, durante y después del impacto.

Qué pronostica Conagua para la temporada de huracanes 2026 en México
Para el Pacífico mexicano, el SMN prevé una actividad por encima del promedio histórico. El pronóstico oficial contempla la formación de entre 18 y 21 sistemas con nombre en esta cuenca durante 2026. De ese total, se estima:
- Entre 9 y 10 tormentas tropicales.
- Entre 5 y 6 huracanes de categoría 1 o 2.
- Entre 4 y 5 huracanes de categoría 3, 4 o 5 (huracanes mayores, los de mayor intensidad).
En la vertiente del Atlántico, donde se ubican el Golfo de México y el Caribe, el panorama es más moderado. El SMN estima entre 11 y 15 ciclones tropicales para 2026, desglosados aproximadamente en 7 u 8 tormentas tropicales, de 3 a 5 huracanes categoría 1 o 2, y entre 1 y 2 huracanes mayores. Es decir, el Pacífico se perfila más activo que el Atlántico este año.
Lo que dicen NOAA y la Universidad de Colorado sobre el Atlántico
Los pronósticos internacionales coinciden en un Atlántico relativamente tranquilo. La NOAA, en su perspectiva publicada en mayo de 2026, anticipa una temporada por debajo de lo normal en esa cuenca, con un rango de 8 a 14 tormentas con nombre, de las cuales entre 3 y 6 podrían convertirse en huracanes y de 1 a 3 en huracanes mayores. La agencia asignó un 55% de probabilidad a una temporada por debajo del promedio.
Por su parte, la CSU actualizó su pronóstico el 10 de junio de 2026 y lo redujo a alrededor de 11 tormentas con nombre, 5 huracanes y 2 huracanes mayores. El motivo principal: la alta probabilidad de que se desarrolle un fenómeno de El Niño de moderado a fuerte hacia septiembre, además de temperaturas del mar algo más frías de lo esperado durante mayo. El Niño tiende a aumentar la cizalladura del viento en el Atlántico, lo que dificulta la formación y el fortalecimiento de ciclones.
Un mensaje se repite en todos los reportes: una temporada por debajo del promedio no significa una temporada sin riesgo. Basta recordar que años considerados «tranquilos» han producido huracanes devastadores. La preparación no debe relajarse por las cifras.
Zonas de mayor riesgo en México
Por su ubicación entre dos océanos, prácticamente toda la franja costera de México está expuesta, pero algunos estados concentran históricamente el mayor riesgo. En el Pacífico, las costas de Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y la península de Baja California suelen estar en la trayectoria de los sistemas. En el Atlántico y el Caribe, Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas son los más vigilados.
Para la primera parte de junio de 2026, el SMN señaló mayor probabilidad de lluvias en el centro, sur, oriente y sureste del país, con énfasis en entidades como Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Chiapas, Tabasco, Veracruz, Oaxaca, Puebla y Guerrero. En zonas serranas cercanas a la costa se previeron acumulados de entre 70 y 150 milímetros, suficientes para provocar deslaves e inundaciones. Conviene recordar que no se necesita el ojo del huracán encima para sufrir daños: las bandas de lluvia y las marejadas afectan áreas amplias.

Cómo prepararte: kit de emergencia y plan familiar
La prevención empieza en casa y mucho antes de que aparezca el primer aviso. La Coordinación Nacional de Protección Civil recomienda tener listo un kit de emergencia, también llamado mochila de vida, que puedas tomar en segundos si necesitas evacuar.
Qué incluir en tu kit de emergencia
- Agua embotellada y alimentos no perecederos o enlatados para varios días, además de un abrelatas manual.
- Botiquín de primeros auxilios y los medicamentos de uso diario de la familia.
- Radio y linterna de pilas, con baterías de repuesto, para informarte aunque se vaya la luz.
- Documentos importantes (actas de nacimiento, identificaciones oficiales, escrituras y pólizas) dentro de una bolsa de plástico hermética.
- Algo de dinero en efectivo, ropa, artículos de higiene, jabón y gel desinfectante.
- Cargadores, una batería externa cargada y un silbato para pedir ayuda.
Arma tu plan familiar
Un kit sin un plan se queda a medias. Reúne a tu familia y definan con anticipación lo esencial:
- Identifiquen las rutas de evacuación y la ubicación del refugio temporal más cercano.
- Elaboren un directorio con números de emergencia, Protección Civil, escuelas y familiares.
- Acuerden un punto de reunión por si los sorprende separados.
- Consideren las necesidades de niños, adultos mayores, personas con discapacidad y mascotas.
Qué hacer antes, durante y después de un huracán
Las recomendaciones oficiales de Protección Civil y el SMN se organizan en tres momentos clave.
Antes
- Mantente informado solo por fuentes oficiales: el SMN, Conagua y Protección Civil de tu estado.
- Sigue de cerca el Sistema de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales (SIAT-CT) y sus avisos.
- Asegura puertas, ventanas y techos; retira objetos que el viento pueda arrojar.
- Guarda agua limpia, carga tus dispositivos y ubica los refugios.
Durante
- Permanece en el sitio seguro de tu vivienda o en el refugio asignado; no salgas salvo emergencia grave.
- Ten tu mochila de emergencia a la mano.
- Aléjate de ríos, arroyos y calles inundadas; nunca cruces corrientes de agua.
- No te confíes con la calma del «ojo» del huracán: el viento regresa después con la misma fuerza.
Después
- Espera la confirmación de las autoridades antes de salir del refugio o volver a casa.
- Cierra las llaves de gas y agua y desconecta los aparatos eléctricos hasta verificar que todo esté seguro.
- Evita pisar charcos donde pueda haber cables caídos y revisa daños estructurales con precaución.
- Si evacuaste, no regreses hasta que las autoridades locales lo indiquen.
El semáforo del SIAT-CT que debes aprender
El SIAT-CT clasifica el peligro mediante un código de cinco colores, que cambian conforme el ciclón se acerca o se aleja. Conocerlos te ayuda a actuar a tiempo:
- Azul: peligro mínimo; se detecta el ciclón aún a más de 72 horas de distancia.
- Verde: peligro bajo; el sistema podría afectar en un lapso de 72 a 24 horas.
- Amarilla: peligro moderado; conviene afinar preparativos.
- Naranja: peligro alto; implica evacuación de zonas de riesgo y apertura de refugios.
- Roja: peligro máximo; el impacto es inminente o está ocurriendo.
Qué sigue y consejo final
La temporada apenas empieza y se extiende hasta finales de noviembre, con los meses de mayor actividad típicamente entre agosto y octubre. Como se trata de un periodo en desarrollo, los pronósticos pueden ajustarse: tanto Conagua como la NOAA y la CSU actualizan sus estimaciones a lo largo del año, sobre todo conforme se confirme la evolución de El Niño. Lo recomendable es no quedarse con un solo dato y revisar los avisos oficiales con regularidad.
El mejor consejo es preparar tu kit y tu plan ahora, no cuando ya haya un aviso encima. Una mochila de emergencia lista, documentos protegidos y una ruta de evacuación clara marcan la diferencia entre el susto y la tragedia. Mantente atento al SMN y a Protección Civil de tu estado, y comparte esta información con tus vecinos: en una emergencia, la comunidad organizada es la mejor defensa.











