La ola de calor en Europa que asfixia al continente desde mediados de junio de 2026 se ha convertido en la más severa jamás registrada en la región, con temperaturas que rozaron los 45 grados, más de 530 muertos confirmados y un veredicto científico contundente: este episodio habría sido «prácticamente imposible» sin el cambio climático provocado por la quema de combustibles fósiles. El fenómeno, que coincidió con el solsticio de verano, cerró escuelas, paralizó trenes, disparó alertas de incendio y obligó a millones de personas a refugiarse del sol en una docena de países.
Para este sábado 27 de junio, el domo de calor que cubría Europa occidental seguía desplazándose hacia el este, llevando temperaturas extremas a Alemania, Polonia, los Balcanes y Ucrania, mientras Francia y la península ibérica comenzaban a respirar un alivio apenas perceptible.

Récords que caen uno tras otro
La magnitud de esta ola de calor se mide en los termómetros. España registró 45,1 °C en Andújar (Jaén) el 22 de junio, su jornada de junio más calurosa desde que hay datos. Un día después, Francia marcó un récord nacional para el mes con 44,3 °C en Pissos, y el 24 de junio alcanzó una temperatura media nacional de 30 °C, la más alta jamás medida en el país. Alemania llegó a 41,5 °C en Möckern-Drewitz, mientras el Reino Unido activó su alerta roja por calor extremo.
- España: 45,1 °C en Andújar (22 de junio).
- Francia: 44,3 °C en Pissos y media nacional récord de 30 °C (23 y 24 de junio).
- Alemania: 41,5 °C en Möckern-Drewitz (27 de junio).
- Luxemburgo: 41,1 °C en Remich, nuevo máximo histórico.
- Reino Unido: alerta roja por calor extremo, con máximos diarios de junio superados.
La Organización Meteorológica Mundial advirtió de «noches tropicales», con mínimas que no bajaron de los 20 °C en amplias zonas, un factor que impide al cuerpo recuperarse y multiplica el riesgo para las personas mayores y enfermas.
Más de 530 muertos y una emergencia sanitaria
El saldo humano de la ola de calor en Europa ya supera las 530 víctimas mortales. España contabiliza al menos 327 fallecimientos desde el 21 de junio, Francia reporta 182 muertes (incluidos decesos por ahogamiento de personas que buscaban refrescarse) y el Reino Unido suma 21. Las cifras, todavía provisionales, podrían crecer en los próximos días conforme las autoridades sanitarias completen los registros.
El golpe no es solo mortal, también económico. La ola de calor cerró escuelas en Francia e Italia, ralentizó la red ferroviaria, provocó cortes eléctricos por la sobrecarga de los aires acondicionados y forzó a los agricultores a cosechar de noche para salvar el grano. Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, lo resumió con crudeza: «Escuelas que cierran, personas vulnerables que mueren, economías que sudan: así es como se ve la crisis climática en la práctica».
El veredicto científico: «imposible» sin combustibles fósiles
El 26 de junio, la red científica World Weather Attribution publicó un análisis demoledor: el calor récord de esta semana habría sido «prácticamente imposible» hace apenas unas décadas, y la crisis climática provocada por el ser humano es «inequívocamente la culpable». Según el estudio, las temperaturas diurnas fueron unos 3,5 °C más altas de lo que habrían sido en 1976, y las noches cálidas son hoy más de cien veces más probables que en 2003.

Los investigadores subrayan que un episodio así, en pleno mes de junio, «no habría sido posible sin el cambio climático». El secretario general de la ONU, António Guterres, recordó que «el mundo acaba de vivir los once años más calurosos jamás registrados» y reclamó «una eliminación rápida de los combustibles fósiles» para evitar veranos aún más letales.
¿Por qué hace tanto calor? El «domo» sobre Europa
El motor de esta ola de calor es un domo de calor, un sistema de alta presión conocido como bloqueo Omega que actúa «como la tapa de una olla»: atrapa el aire caliente, impide la entrada de frentes más frescos y obliga al aire a descender y calentarse aún más. En el núcleo del domo, el aire estuvo entre 16 y 18 °C por encima de lo normal, con humedad inferior al 25 %, una combinación que dispara el riesgo de incendios forestales desde Portugal hasta Grecia.
Qué significa para México y América Latina
Aunque la tragedia ocurre a miles de kilómetros, su lectura es directa para México. Este mismo 27 de junio, el Servicio Meteorológico Nacional reportó temperaturas de entre 40 y 45 °C en Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Nayarit, Oaxaca y Chiapas. El país vive su propia temporada de calor extremo, antesala de la canícula, y comparte el mismo trasfondo: un planeta que se calienta y multiplica la frecuencia e intensidad de estos episodios.
La lección europea es una advertencia para Latinoamérica: las olas de calor matan, sobrecargan los sistemas de salud y eléctricos, y golpean con más dureza a quienes tienen menos recursos para protegerse. La adaptación —hidratación, refugios climatizados, alertas tempranas y planificación urbana con más sombra y agua— deja de ser opcional para volverse una cuestión de supervivencia.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas personas han muerto por la ola de calor en Europa en junio de 2026?
Las cifras provisionales superan las 530 víctimas mortales: al menos 327 en España, 182 en Francia y 21 en el Reino Unido. Los registros podrían aumentar conforme las autoridades sanitarias completen los datos de las últimas jornadas.
¿Qué temperatura máxima se ha alcanzado?
El récord de esta ola de calor lo marcó España con 45,1 °C en Andújar (Jaén) el 22 de junio. Francia alcanzó 44,3 °C en Pissos y Alemania 41,5 °C, entre otros máximos históricos para el mes de junio.
¿Tiene relación con el cambio climático?
Sí. El estudio de World Weather Attribution publicado el 26 de junio concluye que esta ola de calor habría sido «prácticamente imposible» sin el calentamiento global. Las temperaturas fueron unos 3,5 °C más altas que en un evento equivalente de 1976.
Conclusión
La ola de calor en Europa de junio de 2026 no es una anomalía pasajera, sino la fotografía nítida de un clima que cambia más rápido de lo previsto. Con más de 530 muertos, récords pulverizados y un consenso científico que apunta a los combustibles fósiles, el episodio funciona como espejo para México y América Latina, regiones igualmente expuestas a un calor cada vez más extremo. La pregunta ya no es si volverá a ocurrir, sino qué tan preparados estaremos cuando suceda.
Fuentes: Noticias ONU, World Weather Attribution y registros meteorológicos nacionales recopilados.











