Viernes, 3 de julio de 2026

Descubren dos planetas súper esponjosos más ligeros que el algodón de azúcar

planetas súper esponjosos

Un equipo internacional de astrónomos anunció el descubrimiento de dos planetas súper esponjosos tan increíblemente livianos que su densidad es comparable a la del algodón de azúcar. Los mundos, bautizados como TOI-791 b y TOI-791 c, orbitan una estrella parecida al Sol situada a unos 1,113 años luz de la Tierra y fueron confirmados gracias al satélite TESS de la NASA y a un telescopio instalado en plena Antártida.

El hallazgo, publicado el 24 de junio de 2026 en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, coloca a este sistema entre los poquísimos que albergan dos de estos raros planetas de baja densidad. Para los científicos, estos gigantes ultraligeros representan un auténtico rompecabezas sobre cómo se forman los planetas.

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Los planetas súper esponjosos rivalizan en tamaño con Júpiter pero pesan muchísimo menos.
Los planetas súper esponjosos rivalizan en tamaño con Júpiter pero pesan muchísimo menos.

Qué son los planetas súper esponjosos y por qué desconciertan a la ciencia

Los llamados planetas súper esponjosos (o super-puff, en inglés) son mundos del tamaño de un gigante gaseoso pero con una masa ridículamente pequeña. Eso los hace tan poco densos que, si existiera una piscina lo bastante grande, flotarían con facilidad. En el sistema TOI-791, ambos planetas rivalizan en volumen con Júpiter, pero apenas contienen una fracción de su materia.

Las cifras confirmadas por el estudio son sorprendentes:

  • TOI-791 b: casi del mismo tamaño que Júpiter, pero con solo el 3.0% de su masa y una densidad de apenas 0.038 g/cm³. Completa una vuelta a su estrella cada 139 días.
  • TOI-791 c: incluso más grande que Júpiter, con el 5.9% de su masa y una densidad de 0.047 g/cm³. Su órbita dura 232 días.
  • Como referencia, el algodón de azúcar ronda los 0.05 g/cm³, mientras que Júpiter es unas 28 veces más denso y la Tierra, más de cien.

Los mundos más ligeros que un dulce de feria

Que ambos planetas sean menos densos que un puñado de algodón de azúcar los convierte en los exoplanetas más esponjosos hallados hasta la fecha. Solo se conoce un puñado de estos objetos en toda la galaxia, y encontrar dos girando alrededor de la misma estrella es todavía más excepcional. «Es aún más raro encontrar dos en el mismo sistema», resumió el líder del estudio, George Dransfield, del Departamento de Física de la Universidad de Oxford.

El telescopio de la Antártida que cazó tránsitos de 11 horas

La confirmación no habría sido posible sin una combinación poco habitual de instrumentos. El satélite TESS de la NASA acumuló 1,122 días de observaciones a lo largo de siete años, detectando las diminutas caídas de brillo que se producen cada vez que un planeta pasa frente a su estrella. Pero para atrapar por completo esos tránsitos entró en juego el telescopio ASTEP (Búsqueda Antártica de Exoplanetas en Tránsito).

Ubicado en la Estación Concordia, en el corazón de la Antártida, ASTEP aprovecha una ventaja única: los meses de oscuridad continua del invierno austral. Gracias a ese cielo permanentemente nocturno, los astrónomos capturaron en una sola toma ininterrumpida los tránsitos de estos planetas, cada uno de más de 11 horas de duración. Se trata de los tránsitos planetarios continuos más largos jamás observados por completo desde la superficie terrestre.

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El telescopio espacial TESS de la NASA fue clave para detectar los exoplanetas.
El telescopio espacial TESS de la NASA fue clave para detectar los exoplanetas.

Cómo se pesan dos mundos que casi no tienen masa

Medir la masa de planetas tan tenues es un desafío mayúsculo. El equipo lo logró estudiando las variaciones en el tiempo de tránsito: como los dos planetas conviven en el mismo sistema, se tiran gravitacionalmente uno al otro y adelantan o retrasan levemente sus pasos frente a la estrella. Esos pequeños desfases permitieron calcular su peso con precisión.

La clave está en que TOI-791 b y c bailan en una resonancia orbital 5:3: por cada cinco vueltas del planeta interior, el exterior completa tres. Este acompasado tira y afloja es lo que convierte al sistema en un laboratorio natural ideal. Entre los pasos para lograrlo, los investigadores:

  1. Detectaron los candidatos con los datos de brillo de TESS.
  2. Confirmaron los tránsitos completos desde tierra con ASTEP.
  3. Modelaron las interacciones gravitacionales para deducir las masas.

Un rompecabezas sobre la formación de los gigantes gaseosos

La gran incógnita es cómo pueden existir mundos tan hinchados. La hipótesis principal sostiene que los planetas súper esponjosos poseen enormes atmósferas de hidrógeno y helio que representan buena parte de su masa total. Esas colosales envolturas de gas se habrían acumulado en las regiones frías y lejanas del disco protoplanetario, donde el gas se enfría y se aglomera con rapidez alrededor de un núcleo sólido.

«Representan un rompecabezas para nosotros sobre cómo se forman los planetas gigantes como Júpiter y los súper esponjosos», señaló Jon Jenkins, del Centro Ames de la NASA. Por su parte, el profesor Amaury Triaud, de la Universidad de Birmingham, subrayó que «este sistema ofrece un laboratorio único para entender cómo se forman y evolucionan» estos mundos. El estudio contó también con la participación de Tristan Guillot, de la Universidad Côte d’Azur, y de Steve Howell, de la NASA.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un planeta súper esponjoso?

Es un exoplaneta del tamaño de un gigante gaseoso como Júpiter pero con una masa muy pequeña, lo que le da una densidad extremadamente baja. En el caso de TOI-791 b y c, esa densidad es incluso menor que la del algodón de azúcar.

¿Dónde están los planetas TOI-791 b y c?

Orbitan una estrella parecida al Sol llamada TOI-791, ubicada a unos 1,113 años luz de la Tierra. Fueron detectados por el telescopio espacial TESS de la NASA y confirmados con el telescopio ASTEP en la Antártida.

¿Por qué es importante este descubrimiento?

Porque encontrar dos planetas de baja densidad en un mismo sistema es rarísimo y ofrece a los astrónomos un laboratorio natural para estudiar cómo se forman y evolucionan los gigantes gaseosos, un proceso que aún no se comprende del todo.

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