La alianza tecnológica más comentada de los últimos dos años terminó en un juzgado. Apple presentó una demanda contra OpenAI y contra dos de sus antiguos empleados ante el Tribunal de Distrito para el Norte de California, a los que acusa de apropiación indebida de secretos industriales e incumplimiento de contrato, según reportaron CNBC, Milenio y Excélsior. La compañía de Cupertino sostiene que la creadora de ChatGPT montó una operación coordinada para obtener información confidencial sobre productos aún no anunciados y usarla en el desarrollo de su propio dispositivo de consumo con inteligencia artificial.
El lenguaje de la demanda, de alrededor de 40 páginas, es inusualmente duro para una empresa que suele litigar en voz baja. «En todos los niveles, desde los miembros de su personal técnico hasta su director de hardware, y en coordinación con socios comerciales, OpenAI ha estado robando secretos comerciales e información confidencial de Apple», se lee en el documento citado por los medios que revisaron el expediente.
Qué reclama Apple
De acuerdo con la documentación judicial reseñada por la prensa especializada, la empresa no busca únicamente una compensación económica. Entre sus peticiones destacan:
- Que OpenAI destruya cualquier material propietario de Apple que haya obtenido de forma indebida.
- Que, de ser necesario, rediseñe los futuros productos de hardware que pudieran haberse beneficiado de esa información.
- Que se reconozca el incumplimiento de los acuerdos de confidencialidad firmados por sus exempleados.
La última petición es la más agresiva: obligar a un competidor a rehacer un producto todavía no lanzado equivale, en la práctica, a intentar retrasarlo.

Los dos nombres señalados
La demanda identifica a dos exempleados. El primero es Tang Yew Tan, quien pasó más de dos décadas en Apple y llegó a ser vicepresidente de diseño de producto de iPhone y Apple Watch. Tras su salida fundó junto al diseñador Jony Ive la empresa io Products, adquirida por OpenAI en 2025 en una operación valuada en unos 6 mil 500 millones de dólares, y hoy encabeza el área de hardware de la compañía de Sam Altman. Apple alega que Tan utilizó nombres en clave confidenciales durante los procesos de contratación, pidió a candidatos que aún trabajaban en Apple que llevaran componentes físicos a sus entrevistas y aconsejó a quienes se iban sobre cómo sortear los procedimientos internos de seguridad.
El segundo es Chang Liu, ingeniero eléctrico sénior con ocho años en la empresa, que salió en enero de este año, según el recuento de Milenio. Apple afirma que accedió y descargó decenas de archivos confidenciales sobre hardware, productos no lanzados y especificaciones técnicas, y que conservó un equipo propiedad de la compañía después de su renuncia.
Apple también sostiene que más de 400 de sus antiguos trabajadores figuran hoy en la nómina de OpenAI, muchos provenientes de los equipos de diseño de chips, hardware e inteligencia artificial en el dispositivo. La cifra, conviene subrayarlo, es una afirmación de la parte acusadora y no un dato acreditado ante el juez.
La respuesta de OpenAI
La empresa rechazó las acusaciones. «No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras compañías. Seguimos centrados en construir tecnología innovadora que empodere a las personas en todas partes», declaró un portavoz a los medios estadounidenses. OpenAI sostiene que desarrolla su tecnología de manera independiente.
El pleito llega en un momento incómodo. Ambas empresas firmaron en 2024 una alianza para integrar ChatGPT en el sistema operativo del iPhone, y de acuerdo con Milenio los vínculos se enfriaron tras la compra de io Products, al punto de que Apple terminó acercándose a Google para apoyar a Siri con su modelo Gemini. Es decir: dos compañías que siguen técnicamente asociadas ante el usuario final ahora se enfrentan en tribunales.

Por qué el caso importa en México
Más allá del morbo de Silicon Valley, el expediente toca un nervio que en México rara vez se discute: qué puede hacer legalmente una empresa cuando su gente se va con la competencia y se lleva lo que sabe.
En Estados Unidos, buena parte de estos litigios se resuelve por la vía del secreto industrial precisamente porque California prohíbe las cláusulas de no competencia. En México ocurre algo parecido, aunque por otra razón: el artículo 5º de la Constitución garantiza la libertad de trabajo y de profesión, lo que deja en terreno muy frágil cualquier intento de impedirle a un ingeniero irse a trabajar con un rival. Lo que sí protege la ley mexicana es la información: la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial ampara los secretos industriales y contempla sanciones, incluso de carácter penal, para quien revele o se apropie de ellos.
La lectura práctica para las empresas mexicanas de tecnología, manufactura y servicios es directa. La protección real no está en amenazar a quien renuncia, sino en tres cosas mucho más aburridas: acuerdos de confidencialidad bien redactados, control efectivo de los equipos y accesos que se entregan a cada empleado, y un procedimiento de salida que revoque credenciales y recupere dispositivos el mismo día. El caso Liu, tal como lo describe Apple, se sostiene en una falla elemental: una laptop corporativa que nunca regresó.
Hay además un ángulo industrial. México es uno de los principales ensambladores y exportadores de electrónica de América del Norte, con polos en Jalisco, Chihuahua y Baja California integrados al T-MEC. Si el mercado de aparatos con inteligencia artificial madura y se abre una nueva categoría de dispositivos de consumo, esa cadena de suministro es una candidata natural a producirlos. Todo litigio que retrase o rediseñe esos productos se siente, tarde o temprano, en las plantas.
Qué sigue
OpenAI deberá responder formalmente ante el tribunal. Estos procesos suelen durar años y una parte importante se resuelve mediante acuerdos confidenciales antes de llegar a juicio. Para el usuario en México no hay, por ahora, ningún efecto inmediato: ChatGPT sigue funcionando en el iPhone y ninguna de las dos empresas ha anunciado cambios en sus productos.
Preguntas frecuentes
¿De qué acusa Apple exactamente a OpenAI?
De apropiación indebida de secretos industriales e incumplimiento de contrato. Apple sostiene que OpenAI coordinó una campaña para obtener información confidencial sobre productos no anunciados —incluidos componentes, planos y nombres en clave— con el fin de desarrollar su propio dispositivo de consumo con inteligencia artificial. La demanda se presentó ante el Tribunal de Distrito para el Norte de California.
¿Qué respondió OpenAI?
La empresa rechazó las acusaciones. Un portavoz declaró que OpenAI 'no tiene ningún interés en los secretos comerciales de otras compañías' y que sigue centrada en desarrollar su propia tecnología. Aún debe responder formalmente ante el tribunal.
¿Afecta esto a los usuarios de iPhone en México?
Por ahora no. ChatGPT sigue integrado en el sistema operativo del iPhone y ninguna de las dos empresas ha anunciado cambios en sus productos o servicios a raíz del litigio.
Fuentes
- Apple sues OpenAI alleging trade secret theft, says scheme was 'at every level' (CNBC)
- Apple demanda a OpenAI por presunto robo de secretos de iPhone (Milenio)
- OpenAI enfrenta demanda de Apple por supuesta violación de secretos comerciales (Excélsior)
Créditos de imagen: Daniel L. Lu (user:dllu) (CC BY-SA 4.0); Mister rf (CC BY-SA 4.0); Adrian Grycuk (CC BY-SA 3.0 pl). Vía Wikimedia Commons.





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